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24 de marzo de 2026

Fotografiar para proteger

El primer premio a Marco Corda cuenta la historia del halcón de Eleonora y la importancia de la participación en la protección de los sitios Natura 2000

Marco Corda, agente del Cuerpo Forestal de la Región de Cerdeña, es fotógrafo de naturaleza por pasión, una pasión que nace de lejos y está profundamente arraigada en su vínculo con el mundo animal. Desde niño observa, estudia y vive la naturaleza con curiosidad y respeto; a partir de los 15 años sintió la necesidad de capturar esos encuentros extraordinarios, únicos e irrepetibles a través de la fotografía, transformándolos en imágenes capaces de contar y compartir emociones.

Más que fotógrafo de naturaleza, Corda se define como un naturalista que utiliza la fotografía como medio de expresión. Su principal interés sigue siendo la fauna salvaje y los delicados equilibrios de los ecosistemas. Forma parte de AFNI (Asociación Italiana de Fotógrafos de Naturaleza), sección de Cerdeña, y colabora con LIPU en actividades de monitoreo y censos, especialmente relacionados con el águila pescadora.

Su trabajo encaja perfectamente en el contexto de los sitios de la red Natura 2000, lugares de extraordinaria importancia para la conservación de la biodiversidad del Mediterreneo. Entre ellos destaca la isla de San Pietro, en el suroeste de Cerdeña, dentro del Oasis LIPU, donde se realizó la fotografía que le valió el primer premio en el concurso LIFE A-MAR Natura 2000, en la categoría “Vida sobre y bajo el mar”. Esta isla, hoy conocida también como Carloforte, ya era conocida en época romana con el nombre de Accipitrum Insula, es decir, “isla de los gavilanes”, testimonio de una antigua y profunda conexión con las aves rapaces que aún hoy habitan sus acantilados.

Aquí se encuentra una de las colonias más importantes de halcón de Eleonora, una fascinante ave migratoria que cada año recorre miles de kilómetros desde Madagascar para nidificar en estos acantilados. La fotografía premiada captura un momento de rara intensidad: dos machos en actitud de desafío, captados en el instante fugaz en que uno abre las alas y la cola en abanico para parecer más grande e intimidar al rival. Una imagen obtenida tras horas de observación, paciencia y respeto por los tiempos de la naturaleza.

La realización de imágenes de este tipo requiere no solo habilidades técnicas, sino sobre todo un profundo conocimiento de las especies y de sus comportamientos, especialmente durante fases delicadas como la nidificación. Es precisamente en estos momentos donde emerge la importancia de un enfoque consciente: la naturaleza no es un escenario fotográfico, sino un sistema complejo y frágil que debe ser observado “de puntillas”. Como subraya el propio Corda, la primera herramienta no es la cámara, sino los prismáticos: observar viene antes de fotografiar.

En una época dominada por la rapidez y la sobreabundancia de imágenes, la fotografía de naturaleza se convierte en una invitación a la lentitud, a la escucha y a la comprensión. Es precisamente a través de esta lentitud como se desarrolla una relación auténtica con el entorno, capaz de transformar a quien observa en un custodio consciente.

Los sitios Natura 2000 no son solo áreas a proteger, sino lugares para vivir y conocer. Es a través de la experiencia directa, la observación de los hábitats y de las especies que los habitan, como se construye una verdadera cultura de la conservación. Vivir estos territorios significa comprender su valor, reconocer la riqueza de la biodiversidad y convertirse en parte activa de su protección.

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