Durante la quinta semana, la campaña de navegación del LIFE A-MAR NATURA2000 llega a Cerdeña con Teta, realizando su penúltima etapa. La embarcación recorrió la costa noroeste de la isla, entre dos áreas protegidas: auténticos oasis marinos cuyas aguas albergan fondos ricos en biodiversidad, el Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena y el Parque Nacional del Asinara.
Sus aguas cristalinas esconden vastas praderas de Posidonia oceanica que descienden hasta los 30 metros de profundidad, ofreciendo un hábitat natural único para una gran variedad de moluscos y peces, incluidos ejemplares raros como Patella ferruginea, una especie gravemente amenazada por la actividad humana.
También hay poblaciones de corvina marrón y corvinas, doradas, escórforos, coloridos lábridos, castañuelas rojas y negras, morenas e incluso langostas Estas costas escarpadas, entre las más bellas e intactas de Cerdeña, también albergan magníficos caballitos de mar, bosques de gorgonias rojas y amarillas, esponjas, estrellas de mar y, afortunadamente, todavía algunas Pinna nobilis, el gran bivalvo en peligro de extinción y de interés comunitario.
Este tramo de mar forma parte del Santuario de Cetáceos Pelagos, donde es posible admirar la danza de delfines, cachalotes y ballenas. No es raro también cruzarse con tortugas marinas y, con un poco de suerte, avistar a la rara foca monje, conocida como “boi marinu” en sardo.
La costa de Cerdeña que se extiende desde La Maddalena hasta el Asinara —pasando por Santa Teresa di Gallura, Capo Testa y Porto Torres— constituye además una importante ruta migratoria para aves. Entre ellas se encuentran especies marinas raras como la pardela mayor, la gaviota corsa, el ave de las tormentas y el cormorán crestado, que ofrecen un espectáculo único muy cerca del mar del que dependen para alimentarse.





















